TERCER RETO

 TERCER RETO QUE COMPARTO


Al igual que el anterior reto, este no es el tercero que hice sino que se trata del séptimo. 

Ya podrías compartirlos en orden

Diría que este es el más pesado de leer, ya que no se trata tanto de lo que sucede sino de las reflexiones internas del personaje, que se vuelven incluso filosóficas, que lo llevarán a tomar una decisión que cambiará su vida.

¿Estamos ahora en filosofía?

Lo interesante del relato, a parte de la introspección, pienso que es el personaje en si, pues se trata de un pez abisal. Sí, para este reto me inspiré en la noticia que salió hace unos meses sobre un pez abisal que encontraron en Tenerife en la superficie (sí, ¡un pez abisal en la superficie!). Me pareció muy interesante, y como para este reto debía meterme en un tipo de narrador diferente a lo que había hecho, me pareció una buena idea.

Un pez abisal filosófico, lo que faltaba


Más allá del abismo


Noto por primera vez el calor arropándome y siento los rayos iluminando delicadamente mis escamas. Es algo maravilloso, después de toda una vida en la oscuridad, puedo ver la luz. Cada día ha sido igual desde que nací. Las tinieblas de las profundidades resultan monótonas, no quiero decir aún así que no sean interesantes, pues disfruto observando al resto peces que voy encontrando. Pero es realmente tentador descubrir qué hay más allá de todo ese negro que nos rodea. Creo que la respuesta a esto se encuentra en la misma razón por la que la luz que produce mi antena atrae a mis presas. No pienso que eso se deba al hecho de que les parezca atractivo el acercarse a mi luz, pues poseo un aspecto monstruoso, pero es quizás ese miedo a lo que se esconde tras ese foco lo que realmente les atrae. 


Mientras sigo nadando hacia esos rayos que cada vez me cubren más, me doy cuenta de que me espanta este acto. ¿Quizás debería dar la vuelta y regresar a la fría pero conocida oscuridad? Eso supondría que seguramente estaría a salvo y viviría cada día de la misma forma que todos estos años, pero también significaría no llegar a conocer la verdad, no experimentar la sensación de alcanzar esta luz que cada vez me cubre más. Me limitaría a pensar lo que mi imaginación podría suponer que se halla más allá de las profundidades. Y siempre estaría esa tentación por descubrir lo desconocido. Definitivamente no tengo otra opción. 


No puedo regresar, si lo hago nunca encontraré tranquilidad. Sin embargo, mientras más subo menos siento mi cuerpo. La luz me ciega, la respiración me falla y el calor me quema. Pero es extraño, pues hay algo en esto que me gusta, como si mi ser y mi esencia dejaran de pertenecer al mundo que conocía, como si entrara en un nuevo mar, en otro tipo de agua. A mi entrada, me reciben unos peces que desconozco, los cuales me miran curiosos. Aunque, a pesar del hecho de que no tengan aletas y no se parezcan a nada que he visto anteriormente me sorprenda, no debo dejarme llevar por estas distracciones. No he tomado esta decisión para dejar que algo sin importancia impida alcanzar mi objetivo, debo llegar cuanto antes al final de la luz que apenas se encuentra ya a una corta distancia. Impulso como puedo lo que aún siento de mi cuerpo físico y llego, al fin, al final que tanto ansiaba alcanzar. 


El agua deja de cubrirme por completo. Tengo una mitad sumergida mientras la otra se halla en un lugar que no sabría nombrar. Hay un vacío que lleva consigo una especie de corriente y observo en la distancia, encima de mí, una especie de mar, azul y enorme con manchas blancas. La luz me ciega, mis ojos no están acostumbrados a esta ausencia de oscuridad, y un ardor nace dentro de mí. No sé realmente cómo describirlo, lo que sí puedo decir es que no se parece a nada que haya experimentado antes, y es tan hermosamente doloroso que a pesar de que esto sea lo último que haré, sé que ha valido la pena.






Comentarios

Entradas populares de este blog

CUARTO RETO

BIENVENIDXS

QUINTO RETO